
Al ver esta foto yo misma no puedo creer cuanto he cambiado, cuanto he sido transformada. Esta foto fue tomada en la guajira colombiana, donde hace unos dias apenas, un grupo de cristianos organizado por la Iglesia Las Acacias, fue a dar palabra de vida a algunos de los habitantes de la Guajira Colombiana.
En las comunidades que visitamos la mayor necesidad es el agua, los vegetales, medicamentos basicos de primeros auxilios, amor, asistencia, atención, en fin. En la comunidad que nos tocó a mi y un equipo de 4 jovenes más visitar, la mayor necesidad, más que el agua, era una necesidad espiritual. Nuestro mejor testimonio fué que al final de nuestra visita, se notaba que el Pastor y los más comprometidos con la iglesia, comenzaron a orar diferente, ya no usaban tantas repeticiones, ya eran capaces de usar palabras que provenían más de su corazón que de su mente.
Tanto ellos como nosotros recibimos muchas bendiciones. Esta ha sido mi primera experiencia misionera, donde di mi primera predica, mi primer devocional, tuve la oportunidad de ministrar y responder algunas inquietudes espirituales. Yo he participado en muchas aventuras extremas, pero como esta ninguna, esta fue extrema tanto en lo físico, como en lo espiritual. Fue realmente una experiencia inolvidable. Creo que puedo ser capaz de participar en alguna otra experiencia misionera. Lo más importante es dejarse llevar por el Espiritu, y obedecer a Dios.
Hubo un momento en que sentí, que hago yo aquí, yo no tengo la capacidad para orar por otros, como puedo ayudar a otros a crecer, cuando aun a mi me falta, me sentí frustrada, pero aprendí que lo más importante es obedecer. Yo estaba allí porque estaba obedeciendo y no tenía que impresionar a nadie, solo obedecer.

Nunca pense que podia pasar tanto tiempo sin conexión a internet, sin celular, sin carro. Pero nada de eso me hizo falta, hasta la prueba de la comida pasé, donde probé cosas que jamás hubiese comido, como sopa de cabeza de chivo, no solo comí, sino que yo misma la cociné. Creanme la peor parte fue cocinarla. Nunca había dormido en chinchorro y en este viaje lo hice por 10 noches. Hice de payasita, no podía faltar, fue muy lindo ver que los niños no te entendían y aún así se divertían y se reían mucho y no se perdían ningún evento infantil.
La proxima edición estará publicado un video para más detalle.
